Camino por la senda de la vida
sin ningún horizonte en la mirada,
no imagino futuros plateados
simplemente invento mediodías,
unos de rutina, otros de amnesia,
otros sencillamente vivos
indiferentes a las reglas.
Quiero una hazaña…
una aventura sin manual,
un campo sembrado de besos
regado de ternura
sin coste adicional…
No deseo subir en otro barco
y sentirme naufraga en un océano
de desahucios y esperanzas perdidas,
decálogos del día a día,
para vender mis noches en subasta
a quien ofrezca compañía.
No hay recompensa que lo valga.
jueves, 1 de octubre de 2009
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